jueves, 29 de marzo de 2018

Parte I: Una breve reseña del origen del Metal Extremo en Colombia

Parte I:

Una breve reseña del origen del Metal Extremo en Colombia (Parabellum, Sacrilegio, Profecía, Maleficio, R.A.M.O.N.)

Escribir una reseña sobre la historia del metal extremo en Colombia no ha sido un proyecto nada fácil. En nuestro país han existido muchas bandas y revistas que han dado lugar a una estructura histórica difusa del movimiento musical subterráneo. Seguir la huella de este fenómeno mediante la evidencia documental ha sido una labor compleja, ya que muchos de los trabajos realizados en el pasado no han dejado huella material. Esta pequeña reseña es un intento por rescatar partes de esa historia tan rica en anécdotas y vivencias de una gran cantidad de jóvenes que vivieron sus inicios construyendo el metal extremo y todos los demás que con el tiempo se han incluido en este proceso.

El metal extremo puede definirse como un conjunto de elementos musicales, estéticos y liricos propios de principios de los años 80`s que surge como combinación de varios géneros de metal y punk pre-existentes. Disonancias, distorsiones, politonalidades, minimalismos y elementos aleatorios aunados a una particular visión del mundo y manera de expresión artística, filosófica y estética, reúnen en si los elementos necesarios para determinar el metal extremo como un movimiento cultural diferencial en el espacio y el tiempo (Rubio, 2013).

Origenes del Metal Extremo

Una breve revisión del origen del metal extremo a nivel internacional nos muestra una línea bien definida en Inglaterra principalmente desde 1970 hasta principios de los años 80. La línea comienza claramente con Black Sabbath (oir), continua con Judas Priest en 1975 (oir) y se define con Motörhead en 1978 (oir). Estas tres, constituyen las bandas de mayor influencia para la conformación de los diferentes géneros de metal surgidos en los años 80. Pero la música y estilo manifestados por estas bandas aun no es metal extremo, son raíces profundas que cimientan las bases. El metal extremo nace a partir de 1981 con la publicación del primer LP de la banda Venom denominado “Welcome to hell” (oir) en Newcastle, Inglaterra. Se tiene esta banda como referente ya que su sonido, liricas y puesta en escena son considerados un referente para géneros posteriores en el tiempo como el Thrash Metal, Death Metal y Black Metal.

Ultrametal en Colombia

El Ultrametal (termino originado en Medellín, Colombia) puede definirse como un tipo de música anti técnica, primitiva o cruda que generalmente era realizada por músicos de “oído” que no tenían formación en instrumentación musical. En otras palabras, músicos experimentales y autodidactas que veían en la música una manera de expresar sus vivencias y sentimientos frente a la vida y a la actualidad social que se vivió en nuestro país en la década de los años 80. También se debe asociar el sonido particular de estas bandas a una precaria instrumentación y procesos de grabación. Todo ello, surgido en su mayoría en los estratos sociales bajos alimentaba un nuevo contexto de expresión cultural en Colombia, denominado escena subterránea, underground o enterrada.

Según G. Martínez (2015), “el entorno social del momento jugó un papel definitivo en las mentes de los jóvenes, la violencia, las drogas, el inconformismo con el sistema, el abuso de la autoridad  y por supuesto la religión dio los ingredientes para que por medio de la música se pudiese gritar NO a tantas adversidades cotidianas”. Los músicos de las bandas de Ultrametal no eran virtuosos, expresaban sinceridad mediante acordes estruendosos y con instrumentos desafinados, baterías hechizas, gritos desgarrados y desnaturalizados. Las líricas generalmente hablaban de crítica social y religión, buscando expresar el veneno de las mentiras e ideologías conformistas. La idea general era la provocación.

Escuchar bandas de sonido Ultrametal (no sé si llamarlo subgenero) es encontrarse de frente con un misterioso y arcaico sonido que te paraliza de frente y te habla directamente sin diplomacia, con contundencia. El término Ultrametal también hace referencia a aquel sonido muy pesado o repesado, quería representar un sonido “más allá del metal”. Para D. Melendez de Crónicas Estigias es necesario diferenciar entre sonido y estilo cuando hablamos de Ultrametal. El sonido se refiere al resultado en la calidad de la grabación producida. Es así como encontramos que el sonido Ultrametal es crudo (sin edición ni efectos) y sucio (sin ecualización). Otro factor que influye en el sonido es la instrumentación hechiza o artesanal de guitarras y baterías y en algunos casos pedales y plantas de sonido. Por otro lado encontramos que el estilo se refiere a la mezcla de varios géneros o influencias musicales. Es aquí donde existe desacuerdo y controversia, ya que algunos mencionan que existen claras influencias musicales de otras bandas de la época como Venom, Hellhammer y Slayer, mientras que otros que plantean una mayor proporción de originalidad. Hay posiciones encontradas que más bien podrían ser complementarias. El sonido Ultrametal surge por casualidad, no es premeditado, es el resultado de una combinación de factores sociales, técnicos, estilísticos y económicos que en conjunto al contexto histórico particular a la violencia colombiana de los años 80, generan una forma particular de expresión musical, de tocar metal, de grabar, difundir y conservar el odio de ese alrededor en musica.

Para que el lector desprevenido entienda un poco de lo que se expone, puede escuchar una compilación de Ultrametal colombiano por Internet realizada por Pancho Carcinomatoide en Volumen Brutal Radio Capitulo 24, un programa de metal online de Chile recomendado (oir). Existe un programa que se llamaba Melodías en Acero producido por Juan Camilo Arboleda y Juan David Alzate en UN Radio de La UNL - Medellín en donde también se realiza una muy buena relación de comentarios, relatos y vivencias de algunos de sus intérpretes y creadores mediante un especial denominado “Historia del Metal en Medellín” (oir). Lo ideal es poner la melodia mientras leen la reseña.

Parabellum (1983) (oir)

El metal extremo colombiano o Ultrametal surge como aquel hijo bastardo, pobre y negado que quiere ver moribundo, sangrante y descompuesto a su padre adinerado, el Heavy Metal de finales de los años 70. Bandas como Nash (oir), Judas, Complot (oir), Carbure (oir), Piro (oir) o Kraken (oir) pueden mencionarse como aquellas pioneras del Heavy Metal en Colombia que fueron la causa indirecta, que dieron lugar a un movimiento cultural, estético y lirico nuevo que iba en contra de esa imagen pública, comercial, aceptada y fina de estilo musical del Heavy Metal aceptable. Una contracultura musical en ese entonces denominada Ultrametal. A partir de allí, muchos jóvenes iniciaron su camino en la senda del metal extremo construyendo su imaginario a partir de vivencias en “parches” y lugares donde se podía “rotar” música extrema grabada en casetes. La posición económica influyo mucho en esto, en adquirir música de forma “original” o “pirata” ya que era muy difícil conseguir discos o casetes originales, en nuestro país no había comercio para la música marginal.

Los primeros en imprimir textualmente estos sentimientos de rechazo fueron los denominados Parabellum (antes se llamaron Juana la loca). Escuchar a Nash es un deleite de música “bonita” que no parece haber sido hecho en Colombia, parecen un clon tercermundista de Deep Purple. Escuchar a Parabellum es ser testigo de un apocalipsis sonoro y una violencia real vivida por nuestro país en los años ochenta. No se parece a nada de esa época y por ello ha sido considerado como influencia para otras bandas posteriores. La equidistancia entre ambas bandas es comparable en su sonido como en sus liricas e imagen. Son dos cosas muy diferentes, como el cielo y el infierno, son la evidencia de la desigualdad social que hemos vivido toda la vida en Colombia. De esta distinción se pueden reflexionar dos cosas: Primero, que la expresión artística es innata al ser humano, no importa su condición social, y Segundo: que la expresión artística esta embalsamada del entorno social del que viven aquellos que la crean. Debe ser por eso que a veces el sonido o propuesta de bandas europeas o norteamericanas no es interesante para algunos. Otra reflexión seria que la búsqueda de limpieza estética, lirica o sonora no siempre es el camino más sincero con los ideales propios del artista, en este caso los músicos de metal extremo.

De Parabellum se ha hablado mucho en los últimos años, a partir de su mención en el libro Metal Extremo de S. Rubio (2013), y en algunos videos de entrevistas de la banda noruega Mayhem, ya que son considerados por algunos seguidores como una de las influencias musicales de las bandas de Black Metal noruegas de finales de los años 80. Aunque no faltan aquellos que dicen que no se hace una mención justa de Parabellum en estos documentales. Alejados de esa controversia, Parabellum nace como una propuesta de imprimir en la música la violencia, odio e inconformidad de esa época en Medellín. El logo sencillo, invertido y enrarecido, y el sonido rebelde, sucio, arcaico, desordenado, brutal y caótico que delira entre la locura y la oscuridad, la negación al sonido limpio y prodigioso del heavy metal, son como una pala para abrir un hueco en el suelo y enterrarse a ver cómo pasa la injusta vida. El sonido de Parabellum fue visto y estigmatizado por la sociedad en general como un insulto a la música, a los buenos modales y a los principios más refinados de ese entonces.

Leer una lírica de Parabellum produce cierto aire de misterio y miedo, literariamente precaria se convierte en un manifiesto de maldad y provocación extrema hacia el pudor y belleza de las liricas de Heavy Metal contemporáneas. Son todo lo contrario a aquellas canciones que hablan de amor, belleza, amistad, etc. o de críticas sociales más “prudentes” de otras bandas contemporáneas a ellos como Kraken, Krion, Perseo (oir), Danger (oir) o Gloster Gladiattor (oir). Estas últimas bandas eran representantes de géneros como el Heavy, Speed y Thrash metal de la región que tenían mejores instrumentos, algo de conocimiento musical y capacidad económica para producir un demo en mejores condiciones. En otros lugares del globo las liricas que hablaban de muerte, sangre, brujería, etc. de bandas como Venom, Hellhammer (oir) o Bathory (oir) (tridente del metal extremo europeo) las imaginaban desde escritos, películas y novelas. Bandas como Parabellum y posteriores lo vivían todos los días en una lluvia de balas, bombas, atentados, muertos, sangre y violencia constante. De ello podemos reflexionar que existen dos tipos de bandas de metal extremo desde el punto de vista lírico: aquellas que “interpretan” la violencia del ser humano (generalmente anglosajonas y especialmente de Norteamerica y Europa Occidental) a través del contacto con los medios de comunicación; y aquellas que vivencian y exponen o “atestiguan” la violencia y desigualdad que los rodea (generalmente provenientes de Latinoamérica, África y Asia). Allí yace una definida crudeza en el sonido y la brevedad de acordes (crudeza) en el estilo de tocar metal extremo. Esta relacion tendra algo que ver con la distribucion economica y del poder politico en el mundo?. Ese pensamiento lo dejo al lector.

Parabellum nace a finales de 1983 como una banda artesanal, llena de limitaciones. Aquellas personas que ven las cosas de una manera diferente, que no es aceptada socialmente y que no es aprobada por el statu quo se denominan “lunáticos” o coloquialmente “locos”. Puede decirse que los integrantes de Parabellum en ese momento estaban locos. De sus primeros ensayos y primer demo rehersal en 1984, los escuchantes quedaban atónitos, moralmente ultrajados y golpeados; bautizados violentamente por una comunión infernal de blasfemias apocalípticas que llevaban consigo un sonido único y subterráneo, escondido y prohibido.

El “demo rehersal” de 1984 es una reliquia del metal extremo. La batería es cruda y veloz, no sigue un orden previsible, parece inacabable. Cipriano Álvarez (aparece en la película Rodrigo D No Futuro) parece tener algo en contra de la batería, el odio se escucha en cada ruidoso golpe y los platillos parecen explosiones. La batería se pasa de revoluciones, ninguna otra banda en 1984 toca la batería de esa manera. Ramón Restrepo vocifera como un lunático, sus gritos desgarrados y agitados crean un ambiente de desesperación y freneticismo incontrolado, algunas veces en desorden con la línea musical, como un manifiesto de dolor expulsado por una ira nacida en las mazmorras. Carlos Mario Pérez (La Bruja) y John Jairo Martínez (q.e.p.d.) utilizan las cuerdas de dos guitarras intentando unir este grotesco sonido del averno. Suenan como sierras oxidadas.

En 1987 lanzarían al campo de batalla su segunda producción oficial, el 7`ep nombrado como “Sacrilegio” (oir). Muchos podrían pensar que en 3 años el sonido mejoraría y el estilo se moldearía a uno más parecido a lo norteamericano (como pasa mucho en estas épocas). Todo lo contrario. La batería un poco más rápida, la guitarra más poderosa y las voces comprensibles hicieron de esta producción un hito del metal extremo a nivel mundial. No se aprecia influencia alguna de otras bandas extremas de la época. El tema “Madre muerte” es una combinación de freneticismo, enajenación e imprecación constante. Parte de este tema no parece una canción sino un ritual ocultista grabado clandestinamente. Se incluyen punteos trastornados, fulminantes y confusos. El segundo tema “Engendro 666” suena mejor que en el demo. Las guitarras son la base principal de la estructura. Las vocales son delirantes, la letra es una combinación de poesía e insolencia que descabeza al escuchante como una guillotina:

… y el sublime poeta dedico sus versos al sol y este con sus rayos de fuego lo quemo
y la luna con sus frías caricias sano sus heridas
y al marica poeta le cortaron su cabeza y quemaron su cuerpo en la hoguera…

Parece haber terminado, pero no es así, nuevamente interrumpen las guitarras exóticas y fantasmagóricas, siderales, cósmicas. Suenan en una armonía disonante y recóndita, se acompañan de baterías tribales, termina la descarga dejando al apasionado metalero esperando un poco más, esta grabación de Parabellum entusiasmaba a todo aquel que la escuchase por primera vez.

Un año después, en 1988 lanzarían su última producción oficial, el 7`ep titulado “Mutación por radiación” (oir). Del mismo sonido y corte, un poco más misterioso y lento diría yo. Reeditando otros dos antiguos temas de su demo 1984. El primero de ellos “Bruja maldita” es un tema lento e interrumpido. El escuchante no sabe que esperar. Es necesario mencionar que los EP de 1987 y 1988 fueron grabaciones anteriores, y fueron producidos cuando la banda ya no tocaba, al menos en vivo. Esto quiere decir que ese sonido es previo a 1987, un referente más que exalta la originalidad de Parabellum. Luego desaparece dejando este legado. Sus integrantes formarían otras bandas como Blasfemia, Némesis, Herpes y Agressor, de las cuales hablaremos mas adelante.

Sacrilegio (1984) (oir)

Otras bandas surgieron posteriores a Parabellum. Seguían una misma línea de provocación y cada vez esta intención se impregnaba más de odio y necesidad de llevar la contraria, de ofender, de transgredir. Sacrilegio nace en el año 1984 en el barrio El Guayabal de Medellín. Otra banda representante de la dureza de la vida en los barrios bajos de ese entonces, se conformó por Toño Guerrero y Nando en las guitarras, el Sorpre en el bajo, Carlos Vikingo en las voces y Mauricio Montoya (Bullmetal) en la batería.

Puede decirse que Sacrilegio es el inicio de una fértil ramada de bandas posteriores en Medellín, ya que sus integrantes dieron origen a bandas posteriores. Solo lograron producir una grabación titulada Demo Rehersal en el año 1987. El primer tema “Podredumbre” muestra el estilo Ultrametal de su música, también denominado como “Metal medallo”. Este tema expone baterías rabiosas y continuas con redobles cortos y explosivos platillos. Las guitarras un poco más elaboradas incluyen algunos punteos con idea de riff thrashero. La voz recuerda a Parabellum, aunque con un timbre más opaco y elevado. La estructura musical resulta un poco más compleja. El sonido del segundo tema titulado “Inmundicia” muestra un mayor odio en la voz tapando por segundos los demás instrumentos. La batería resulta rápida y contundente, aunque las guitarras se escuchan muy atrás siguen removiendo el ambiente de la banda. El tercer tema titulado “Guerrero infernal” fomenta un sonido primitivo y tribal que reúne elementos que evocan en momentos a Hellhammer. El cuarto tema o tema final es un instrumental que combina pasajes de Accept combinados con una batería directa y ruidosos acordes.

Las liricas de Sacrilegio eran más directas, contundentes, cortas, extremas y breves. Existe una combinación difusa entre el tema de protesta social, cansancio de la vida, lucha continua por sobrevivir y exaltación a satanás como una figura contraria. Estos elementos crean un ambiente apocalíptico y rebelde que conjuga un sonido Ultrametálico único en su tiempo.

Profecía (1984) (oir)

Aunque parecía una combinación de rock, heavy metal de los años 70 es importante mencionar esta banda, cuyo vocalista fue nada menos que Piolín y Ricardo Amaya guitarra líder (posteriormente en Reencarnación) y en las guitarras rítmicas Nando (de Sacrilegio); el bajo era interpretado por El Conde. La voz es agresiva, limpia y juvenil. Recuerda mucho a Saxon. La combinación de acordes entre guitarras crea un momentáneo ambiente Doom metal, aunque la batería es muy cortada y rápida para serlo. Es un Heavy metal hecho con un sonido hechizo y sedicioso. Vale la pena incluirlos como una de esas bandas “raras” de los 80 en Colombia que influenciaron el sonido Ultrametal en nuestro país. Letras como “Despierta”, “Porquería material” o “Revolución” mencionan la posición de protesta social de esta banda y una abierta filosofía hacia la crítica de entonces. Uno de sus temas “Reencarnación de la luna” daría el nombre posterior a la banda Reencarnación.

Maleficio (1987) (oir)

No podemos decir mucho de esta banda, que no se reconoció en la historia y se perdió en el tiempo. Una banda de Marinilla, Antioquia, integrada en su momento por Cesar Quinceno, Cesar (el eléctrico q.e.p.d.) y Luis Fernando la bestia. Solo se conoce un pequeño demo de 2 temas, el primero de ellos innominado (no se conoce el titulo). 

R.A.M.O.N. (2006) (oir)

La cosa no acabo allí, Parabellum se desintegro pero dejó un legado muy fuerte en la subcultura metalera latinoamericana y europea. Ese sonido enrarecido y apocalíptico que pensábamos era incomparable y se había extinguido en las brasas del infierno volvió a aparecer modernizado en 2009 con un LP denominado “Libre Albedrio” de la banda R.A.M.O.N. Hablamos de una banda casi única en nuestra época que sigue conservando casi intacto el sonido Ultrametal. Sus integrantes (Ramón Restrepo ex Parabellum, Martin David Naranjo y John William Castro ex Blasfemia) son aquellos perturbados de mediados de los 80, ahora comparten su demencia con muchos seguidores, la cantidad de gente, medios y escenarios de acogida han crecido enormemente desde esa época y en este contexto esta banda ha conseguido inclinar la balanza. Hablamos de ese muerto enterrado y olvidado que en una noche veinte años después es molestado y revivido por medio de un conjuro maligno. Ya no es el mismo, parece un zombi revivido por conjuros de vudú, algo más peligroso. R.A.M.O.N. es una resurrección mejorada de Parabellum, es una banda que sigue sonando raro, no es Death Metal, no es Thrash Metal, tampoco Black Metal o Doom. Es un demonio deforme y mitológico del mundo antiguo.

Este álbum comienza con “Guerrero de este mundo”, un tema acompasado, una batería intermediada por un ritmo inconcluso, las guitarras suenan análogas, delgadas y cortantes. La voz, algo más gutural pero conservando odio y agonía en su timbre. Continua “Trivialidad”, un tema lento que mezcla aspectos políticos y religiosos. Aquí aparecen punteos más elaborados y armonías que recuerdan un respiro de Thrash Metal. La voz se asemeja a Blasfemia en algunos apartes. Sigue “Legado de violencia”, una batería tarruda, primitiva y simple, voz más oscurecida y guitarras con un poco más de cuerpo en su sonido. “Terrorismo espiritual” es un tema que resuena un poco al antiguo Salem (Israel). Cuando escuchamos este tipo de bandas debemos tratar de sujetarnos a algo que conozcamos y comprendamos, al menos para tener de referencia. Quiero que el lector comprenda esto, R.A.M.O.N se parece a Parabellum, a nada más. Vamos escuchando su armonía, como llevados por el cauce de un río, tratando de aferrarnos a alguna piedra resbalosa y así llegar a la orilla (esto se parece a aquello o a lo otro), pero la corriente de su música es muy fuerte y nos sigue arrastrando. Los paralelos no son suficientes para explicar su música, solo escucharlos nos da una representación de qué tipo de demontres aun habitan en esta tierra. Se secciona el sonido y aparece un bajo tenebroso resguardado por voces de espíritus adoloridos, sigilo y penumbra abren sus regazos y nos ciñen en una fúnebre imagen de dolor. Así comienza el tema “Misericordia sin causa”,guitarras apagadas sin distorsión, batería sosegada y en vigilia, voz infestada de un olor a muerte. Volvemos a la normalidad si es que podemos decirlo así, el tema “Perpetua condena / cadena perpetua” es más parsimonioso, una voz y guitarras Death Metal y la batería continua sonando originaria. Tiene un aire distante al tema “Brutales masacres” de Masacre.“Santo demonio blasfemia” es un tema que tiene una fisionomía de Thrash Metal, más vertiginoso, la batería más afín a Sodom, aquí los integrantes de R.A.M.O.N. nos demuestran que la eufonía y ordenación de esta banda es apropósito, que no son esos músicos empíricos de antaño, que hacen un arresto por distanciar su destreza musical y volver a retomar aquellos sonidos primitivos y inmediatos del Ultrametal. Luego sigue “Exorcismo”, una mixtura espesa y fulminante, frenética y con lamentos depresivos de fondo, algo así como Hellhammer reverdecido con la voz de Blasfemia. Y es que de eso hablamos, un sonido tan anormal y paradójico que necesariamente tenemos que buscarle comparación para entenderlo. Que original es esto viejo! Continua “Sangra la naturaleza”, este tema si parece un poco más a Death Metal, calmoso, añejo, de finales de los ochentas, un sonido de guitarras más templado y concreto, voces más equilibradas, un tema que te fragmenta la cerviz en tres minutos. Sigue “Sri Nrsimhah”, un esquema de música instrumental mortuoria, con una voz semigutural y de alguna forma armoniosa con el ambiente musical, se manifiesta buscando despertar a un dios Indio de la antigüedad. Como última etapa aparece “Despierta alma”, un tema pesado, rítmico, con pausas tercias menos apresuradas, se escucha algo de Punk desfigurado en las guitarras, en otros momentos parece Death Metal y mimetiza unos punteos rápidos y bien ejecutados. Por último, este inmenso trabajo concluye con el tema que le da nombre, “Libre albedrio” nos deja anhelando escuchar un poco más, es igual de inverosímil al primer tema, lánguido, con ritmos especiales, la voz un poco más Black Metal a lo Blasfemia pero combinada con baterías Parabellum.

El lector comprenderá luego de leer esto, que no estamos hablando de un monótono estilo de metal homogéneo, plano, preciso, diáfano, trasparente, hábil, específico, programado, refinado, enmarcado en parámetros normales de sonido norteamericano, o de profesionalismo europeo como lo puede ser cualquier trabajo de Suffocation, Death, In Flames o Napalm Death. Estamos hablando de una imaginación contenida y expulsada en partes heterogéneas y en periodos inadvertidos, de una creatividad y singularidad que otras bandas como Celtic Frost (incluyendo a Hellhammer), Bathory o Venom ya insinuaron en sus primeros trabajos, algunos de ellos impensados e caprichosos en su momento. Pero ninguna de estas bandas inmovilizó esos sonidos primigenios; fueron mutando con el tiempo hacia resonancias más competitivas, perdieron una propiedad que se desvanece tan fácil como un parpadeo. Atesorar esa originalidad y conseguir recuperarla casi como copia fiel de mediados de los ochenta merece un esfuerzo particular, casi exclusivo, incomparable y propio de pocas bandas vinculadas aun al metal extremo.


Continua...

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